Imagen: Mandarinas de Alejandro Guzmán Jurado
Como todos los miércoles cada quince días, ayer tuvieron una de sus broncas silenciosas.
Estaba ya toda la comida sobre la mesa, cuando él miró distraído hacía el frutero:
- No hay fruta, ni una maldita mandarina. ¿No has comprado?
- Pues...lo siento, no me ha dado tiempo.
-Ya sabes que no puedo pasar sin la fruta...joder...no te ha dado tiempo, no te ha dado tiempo...
Ella miraba como gesticulaba, su cara de enfado, su voz dura, sus brazos agitándose de una manera ridícula mientras colocaba una y otra vez la servilleta sobre el mantel...Imaginó un mar de mandarinas y él nadando en su interior (bueno chapoteando que es lo que sabía hacer en realidad). Imaginó también un gran iceberg naranja del que sólo asomaba un puñado de mandarinas (el resto, escondido bajo el silencio).
Con-te-nien-do - en un pulso a la gravedad- sus movimientos, ella cruzó los cubiertos en el plato con la comida intacta, se levantó de la mesa, se colgó el bolso y salió de la casa...su voz y su chapoteo quedaron ahogados tras la puerta.
En veinte minutos estaba de vuelta con cinco kilos de mandarinas, cinco de naranjas, un kilo de plátanos, otro de manzanas, dos kilos de peras y tres chirimoyas. Casi se rompe del peso pero mereció la pena el esfuerzo. Él seguía en la mesa, le colocó todas las bolsas alrededor de la silla. Ella volvió a su sitio, satisfecha, y comenzó a comer...no volvieron a dirigirse la palabra.


Esperemos Don Alejandro este suficientemente vitaminizado con el cargamento fruticola.
Un beso Bantabah¡¡Buen dia¡¡
Yo, además le hubiera traído 50 kilos de melones para estampárselos en la cabeza. Muy bueno, Banta. Besos.
Iñakito.
Supongo que se comerá toda la fruta, porque sino…… ayer precisamente compre YO una bolsa de mandarinas en el mercadona.
Ingeniosa forma de explicar cómo casi por nada empieza una bronca ,es que somos…..
Besos
Hay hombres que se olvidan que tienen madres y por tanto del respeto que merecen las mujeres.
Esta reflexion me hadado una idea para un próximo poema.
Voy juntando letras.
Un saludo.
Poeta del alambre.
Me encantó la historia!!
Pero como dice Iñaki... romperle unos melones en la cabeza no hubiese sido mala idea, jajaja.
Saludossss.
Es un relato muy duro de leer bantabah, porque yo en ningún momento habría echo eso, sino mas bien lo que dice Iñakito, es más, yo creo que habría seguido comiendo tan tranquila mientras él seguía despotricando.
Un beso Bantabah
P.D: Me encantan las mandarinas y las chirimoyas (jiijjiijijji)
Holaaaa.... muy bueno! le hubieses roto unos melones por la cabeza, como dicen nuestros amigos cocteleros iñakito y mixe... jajaja
Besosss
Magia
Muy bueno Bantabah, la mujer hizo bien, el se tuvo que tragar el venenito de sus propias palabras, y sentir esa sensación todo el dia de ser un gili...
Un beso guapa!!!
Maribel: creo q ese sería el objetivo final de ella...hacerle sentir lo ridículo de sus exigencias. Un beso guapa
Hola magia! parece q la idea de los melones ha tenido éxito jeje...gracias por tu visita. Un beso.
Hola vulcanita: es una buena opción....hacer caso omiso de sus palabras. Un beso grandeee
Mixcelaneas: cuando sea la época de los melones, probaremos esa opción jeje...muchas gracias por tu visita. Un beso
Poeta: Espero ese poema en tu blog...seguro que juntas las letras de maravilla! Un beso
Hola Diego: un monito de compras en Mercadona!! Un beso grande
Iñakito: Tu idea de los melones tiene adeptos..nada menos que 50 kilos!! Un besote
Fernando: que las vitaminas le sirvan para regenerar neuronas perdids je!! beso
Muy buena la historia, es aviolencia sorda que describes muy bien, la inocencia de algo tan simple como la mandarina que se puede convertir en un arma arrojadiza. Está perfectamente contado. Enhorabuena.
Por lo que he aprendido, algunos juegos de rol Amo/esclava no comportan tanta crudeza. Cargar con catorce quilos de fruta en bolsas de plásrico, que se clavan como espadas, debe ser muy doloroso. Algunas esclavas hubiesen pronunciado la palabra de seguridad, para acabar con la sesión. Aunque haya un pacto previo, siempre hay límites infranqueables.
Eso es lo malo de este tipo de relaciones, murakami, que no son juegos de rol y una de las partes no siempre sabe cómo y dónde poner los límites ante la "invasión" de la otra.
Gracias por tu "mirada".
Hola Rocío: ya ves...una simple mandarina!! Te agradezco mucho tus palabras. Un beso
Todo eso y una sandía de sombrero.
Feliz semana amiga.
Un abrazo