Sobrevuelo los tejados antes del amanecer. Escucho latidos pausados, latidos huecos, latidos temerosos, nuevos y caducos, latidos intrépidos...Me mantengo sobre ellos, sostenido. Me reafirmo en mis sospechas: un latido feliz es un tesoro y retumba sobre los demás haciendo eco. Me gusta flotar sobre ellos, como si soplaras continuamente una pompa de jabón para mantenerla en el aire...cuidado que no estalle contra el suelo.
Imagen: Hoy empieza todo de Nicoletta Tomás
En muchas ocasiones, el latido se acelera demasiado o -si es un día gris- mengua su fuerza, de todas formas pierdo mi estabilidad y me precipito... y termino rompiéndome contra el suelo. En la caída al vacío siempre me digo lo mismo: "protégelas, protégelas"...
Hasta ahora no me ha ido mal y conservo lo único que me da identidad y fuerza frente a las ausencias: mis alas.
Imagen: Ángel Caído de Nicoletta Tomas


Las alas es lo ultimo que deberiamos perder , que riste es vivi sin ellas , mil besos.
Tus "alas"...preciosa metáfora. Doble. El aire se renueva con tu presencia...
Buena noche¡¡
las ventanas de Nicoletta......Son preciosas salidas.......
Un abrazo
Pero los latidos felices tambien producen arritmias, entonces se necesitan lo pies, y dejar descansar las alas.
Precioso, Banta. Yo aún ando buscando a mi ángel de la guarda. Besos.
Iñakito.
Alas y pies:-) preciosas las pinturas.
Besos:-)
Cuando escribes encima de tus alas nos permites e invitas también volar a nosotros. Beso.