Pienso renacer después de cada muerte, semilla tenaz.

 

 

 

Ya no me asusta la incertidumbre ni la falta de respuestas,

ahora son aliadas y me alimentan…

y creo (de todas formas) en la necesidad de seguir preguntando.

 

 

 

 

Creo (casi firmemente) en el valor de un segundo, como medida de amor,

transcurriendo y deslizándose encadenados, inciertos y fieles.

Siempre en búsqueda de la magia eterna de un comienzo.

 

 

 

 

Pienso en el privilegio (casi seguro) de habitar en un espacio y un tiempo que por azar nos envuelve y acuna. Y es aquí donde deseo que se convierta en derecho, para los que no son acunados.

 

 

 

 

Pero también creo (moderadamente) en la fuerza de una decisión dispuesta a transformar el universo: puede ser el aleteo de una mariposa, dos dedos firmes tirando de un hilo invisible o un huracán de palabras arrastrando convencionalismos de podridas raíces.

 

 

Pienso renacer después de cada muerte, semilla tenaz…porque creo en ello y lo deseo.