Sin nada más en su haber que mil historias

-el mejor tesoro-

vagan sin rumbo, con la brújula oxidada,

reduciendo cíclopes,

soñando cantos de sirenas.

El aliento de la libertad, en su respiración,

deshaciendo los muros (o las cuatro paredes)

que quieren encerrarlos…

Héroes anónimos, huyendo de la tierra que pisan,

intentando lamer el cielo, dulce sabor.

Hijos de Ulises, apurando la pasión.

Esclavos de lo enano, suspirando asfixiados.