Desnudo Masculino Sentado

  

Como en una escena de Casablanca, te atreves a dominar la pantalla. Todo lo llenas con tu presencia, el primer plano, el segundo, y todos los convergentes. Tu voz me llega dura, sin atisbo de dulzura, y me recuerdas que no hay tiempo que perder con sueños. Me traslado a tu mundo de arena y sé que tu imagen es un espejismo, por eso no me atrevo a tocarte, por si desapareces galopando al borde de tu abismo.

Mientras te observo, te mueves sin dudar por el tablero, granos apiñados blancos y tostados, a modo de damero, y este juego se convierte en un destape donde uno muestra sus sentimientos y el otro presenta sus armas. Espero tu jaque, querido jeque...