87 días después, ahora mismo, puede que esté en el mismo lugar o puede que todo sea diferente.

Puede que esté más escondida que nunca o más al descubierto que cualquier recién nacido, vulnerable, expectante…con la piel por llenar de experiencias. Quién sabe si estoy en las últimas o vivo mi mejor momento. Puede que sea hora de volver o… ¿quizá de ir llegando?

A las 9:30 de hoy no tengo prisa y hago recuento de olvidos, de caras desdibujadas, de palabras perdidas, de lo que nunca leí, de lo que siempre quise escuchar. Puede que nunca vuelvas -incluso que nunca hayas estado- o que residas aquí conmigo como mis lunares, perenne.

Me levanto con mis dudas todas las mañanas, como tú, y no esperaré a resolverlas para irme de vacaciones, no hay nada como una buena duda entre las olas de un mar de agosto.

Sea como sea, siempre termino pensando lo mismo: hoy es el mejor día de mi vida, como ayer, como mañana…